Hyrion se levanto de los matorrales. Se levantó sigilosamente y prosiguió su ruta. Al pasar junto a las ventanas iluminadas de la posada se agacho para ser visto.
Siguió el camino durante un par de kilómetros, y se detuvo para descansar durante la noche. Se aparto del camino aproximadamente quince metros. Abrio la bolsa de piel que llevaba consigo y saco de ella una cuerda y una manta. Extendio la manta sobre la cuerda, que previamente habia atado a dos árboles jovenes, y se tumbó debajo.
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